miércoles, 17 de marzo de 2010

Lo superfluo sobrepasa la felicidad.


Nunca has sentido una necesidad indomable de gritarle al mundo que eres feliz, y de sacar una carcajada desde lo más hondo de tu corazón? Nunca te has reido hasta que te duele la barriga tan sólo al oir una simple palabra? Si lo has hecho, habrás notado una borrachera de felicidad y habrás pensado: "Vale la pena haber nacido, tan sólo por vivir éste momento"
Ésos momentos tan superfluos y a la vez necesarios son los que te hacen parar a pensar si vale la pena enfadarse o rayarse por pequeñísimas cosas.
¿De verdad es necesario pensar si te quiere o no te quiere?¿Y crees que si te quisiese te lo estarías preguntando ahora mismo?
Abramos los ojos tan sólo una milésima de segundo, ni siquiera hace falta pararse a pensar más de tres segundos para darse cuenta de que la vida es muy corta para perder un sólo segundo cuando sabes que vale más la pena gastar ésos segundos en cosas que te hagan feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario