domingo, 28 de noviembre de 2010

eso


Vacía.
Así estaba yo ayer.
Vacía.
Me giré y lo miré, pero nada, nada de lo que podría haber sentido por él una semana antes me vino.
¿Cómo se puede amar y dejar de amar tan rápido?
Ahí estaba, a mi lado, pegado a mi, notaba su respiración, pero, si hubiese intentado besarme, me hubiese negado. Estaba en un lleno-vacío existencial; llena de felicidad por no sufrir más, vacía de sentimientos por no amarte más. Y mientras un círculo se cerraba otro se abría, más inesperado y horripilante que nunca...
Luego se fue, se fueron, mi mejor amigo y el suyo. Mi mejor amigo que, minutos antes había intentado que pasara algo entre nosotros, y se había extrañado por mi falta de interés hacia el tema... Yo que tanto le había dado la tabarra con el asunto... Decidí que se lo explicaría otro día, con la cabeza más despejada...
Mi casa quedó llena de nada, éramos yo, mi cama y el mundo de los sueños.
Y efectivamente, soñé.
Pero esta vez en mi sueño me emborraché de sonrisas caducadas y besos inciertos.
Finalmentel, puedo afirmar que no lo quiero ni lo volveré a querer... ;)

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